jueves, 3 de diciembre de 2015

Bosquejo de Oseas



I.
Preámbulo
(1:1)




II.
La esposa infiel y el marido fiel
(1:2-3:5)

A. Los hijos como símbolo o señales (1:2-2:1)

B. La esposa infiel (2:2-23)
1. El juicio del Señor contra ISrael (2:2-23)
2. Las restauración del Señor para Israel (2:14-23)

C. El esposo fiel (cap. 3)






III.
La nación infiel y el Dios fiel
(caps. 4-14)

A. La infidelidad de Israel
(4:1-6:3)
1. La acusación general (4:1-3)
2. El pleito se declara y se describen los resultados (4:4-19)
3. Un mensaje especial para el pueblo y sus jefes (cap. 5)
4. El clamor de arrepentimiento (6:1-3)
B. El castigo de ISrael
(6:4-10:15)
1. Se establece el caso (6:4-7:16)
2. Se pronuncia el juicio (caps. 8-9)
3. Resumen y apelación (cap. 10)
C. El fiel amor del Señor
(caps. 11:14)
1. El amor paternal del Señor (11:1-11)
2. El castigo de Israel por su infidelidad (11:12-13:16)
La restauración de Israel después de arrepentirse (cap. 14)

Estudiando Oseas


Estudiando Oseas


Dios había hecho un pacto con el pueblo de Israel, pero desde el reinado de Jeroboam en el norte, hasta el reinado de Jeroboam II, Israel la había sido infiel a Dios. Y aunque Dios le rogaba que se volviera a Él, Israel no hacía caso de sus ruegos. Esto hería profundamente a Dios. ¡Si sólo Israel hubiera entendido y se hubiera dado cuenta de cómo hería a Aquel que la había tomado como esposa! ¡Si sólo se hubiera dado cuenta de cómo su infidelidad afectaba a sus hijos! Entonces la palabra de Dios vino a Oseas: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación.”

Capítulos 1-3
  1. Los primeros tres capítulos de Oseas son el marco de referencia para el mensaje profético de Oseas al reino del norte, es decir al reino de Israel. Lea estos tres capítulos como si leyera un cuento, pero sin olvidar que se trata de un relato verídico.  
  2. Lea de nuevo Oseas 1, y en el curso de la lectura haga lo siguiente:
    1. Marque en el texto las palabras derivadas de fornicar y fornicación.
    2. Dibuje en el margen un árbol genealógico sencillo, en el que se vea con quién se casó Oseas, y los nombres de sus hijos. Debajo de cada miembro de la familia agregue una breve nota en cuanto a la persona o el significado de su nombre.
    3. Elabore en el margen un alista de lo que este capítulo enseña acerca de los hijos de Israel y los hijos de Judá.
  3. Vuelva a leer la introducción de arriba.
    1. Lea 1 Reyes 11:26-40, donde Dios hace saber a Jeroboam lo que hará después de la muerte del rey Salomón. Tome nota de las razones para la acción de Dios.
    2. Lea 1 Reyes 12, donde se relata el cumplimiento de la palabra de Dios a Jeroboam. En este capítulo se describe la división del reino de Israel en dos reinos, el del norte y el del sur, aquél con diez tribus y esté con dos. Tome nota de lo que hizo Jeroboam, en vista de que los del reino del norte ya no tenían libre acceso a Jerusalén ni al templo, que era donde debían adorar a Dios.  
    3. Lea de nuevo Oseas 1:2, y luego Oseas 3:1, y note la palabra como en este último versículo.
    4. Escriba en el margen del capítulo 1 por qué Dios le ordenó a Oseas casarse con Gomer.  Esto le ayudará a entender por qué los capítulos 1 al 3 son el marco de referencia para el mensaje de Oseas al reino del norte, Israel.
  4. Sin olvidar lo visto hasta ahora, lea Oseas 2 y haga lo siguiente:
    1. Marque todos los casos en que aparezca la palabra fornicación (prostitución) y la frase en aquel tiempo.
    2. Vea lo que significa Ammi y Ruhama.  
    3. Estudie con detenimiento lo que los hijos tenían que decirle a su madre, y por qué.
    4. Lea los capítulos 1 y 2, y subraye todos los casos en que aparezcan las frases dijo Jehová, dice Jehová o dijo Dios. Luego resalte o marque de manera distintiva todos los casos en que aparezca algún verbo en futuro, de primera persona singular (p. ej., quebraré, destruiré). Vea luego quién habla en todo el capítulo 2, y quién es ella.
    5. Por último, lea todos los verbos en futuro, de primera persona singular, del capítulo 2, observando la secuencia de los acontecimientos para resumir después la acción general de todos esos verbos. Tome nota de lo que pasa con ella, y anote lo que aprenda en el margen del capítulo 2.
  5. A la luz de todo lo visto en los capítulos 1 y 2, lea el capítulo 3 y haga lo siguiente:
    1. Marque de manera distintiva la palabra amar (amor).
    2. Escriba en el margen un resumen de lo que Dios le ordena a Oseas hacer, y de las razones para ello.
    3. Lea 3:5 y marque la referencia a el fin de los días; pero antes de decidir cómo marcar esa frase, vea si nota alguna semejanza con en aquel tiempo, del capítulo 2. Si considera que algunas de estas referencias tiene que ver con el día de Jehová, anote tales observaciones.
  6. Anote los temas de cada uno de estos tres capítulos en Capítulos de Oseas.

Capítulos 4-14     

  1. Sin olvidar el contexto de los capítulos 1 al 3, lea el resto de este libro capítulo por capítulo.  A medida que lea, haga lo siguiente:
    1. Marque de manera distintiva las palabras clave que siguen (junto con sus sinónimos respectiva formas pronominales): fornicar (fornicación, prostituirse), conocimiento, pacto, convertirse, volver (se), maldad (iniquidad), inicuo, pecar, pecado). Marque también las frases, contra mí (Jehová) y los verbos en futuro, de primera persona singular. Anote todas esas frases en una tarjeta, para usarla como marcador de libro.
    2. Marque también de manera distintiva Judá, Israel y Efraín. Al hacerlo, recuerde que Efraín era una de las diez tribus que integraban el reino del norte. Después que Peka ascendió al trono de Israel, Tiglat-pileser, rey de Asiria, lo atacó en el año 733 a.C. y se llevó cautivo a todo ese reino. Sólo quedaron en la tierra Efraín y la media tribu de Manasés al oeste del Jordán. Diez años después, en el 722 a.C., los asirios acabaron totalmente con lo que aún quedaba del reino del norte. Por lo tanto, aquí Efraín es ese remanente que permaneció en Israel diez años más.
  2. Luego de haber leído capitulo y marcado las palabras clave y las referencias a Judá, Israel y Efraín, recoja lo que aprenda y escríbalo en la hoja La Reacción de Dios ante el pecado de Israel.  
  3. Mientras lee el resto del libro, no olvide que este es un discurso apasionado debido a la relación de Dios con Israel, que es la de un esposo con su esposa (Ez 16; Jer 3:6-8) y la de un padre con sus hijos (Os 11:1-3; Jer 31:20). También tenga presente que, por su apasionamiento, abundan las repeticiones, pero éstas tienen un propósito.
  4. A medida que lea los capítulos, resuma sus respectivos temas y anótelos en Capítulos de Oseas.

La desilusión de Oseas y la tristeza de Dios




El trágico matrimonio de Oseas y Gomer presentaba para los israelitas un vivido cuadro de cómo Dios veía su relación con ellos.

Oseas y Gomer
Dios e Israel
Oseas se casa con Gomer (1:3).
Dios desposa a Israel (2:19)
Oseas es un esposo fiel (3:3).
Dios es un “esposo” fiel (1:7).
El amor de Oseas no es correspondido (3:1).
El amor de Dios no es correspondido (3:1).
La relación se rompe (2:2).
La relación se rompe (2:2).
Gomer va tras otros hombres (3:1).
Israel va tras otros dioses (4:1).
Gomer es indiferente a los sentimientos de Oseas (3:1).
Israel es indiferente a los sentimientos de Dios (11:1).
Oseas tiene una hija cuyo nombre Lo-ruhama significa “no compadecida” (1:6)
Dios no tendrá compasión de los hijos desobedientes de Israel (5:6).
Oseas tiene un hijo cuyo hombre, Lo-ammi, significa “no pueblo mío” (1:9).
Dios declara que Israel no es u pueblo (1:9).
Oseas redime y restituye a la adultera Gomer (3:2).
Dios redime y restaura a Israel, su nación infiel (14:4-8).

Arqueología de Oseas






AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA
Con toda probabilidad, Oseas el profeta escribió el libro que lleva su nombre. Algunos estudiosos han argumentado que algunas partes del libro son secundarias (escritas por alguien más), pero sus argumentos no han producido consenso y han persuadido a pocos. Por ejemplo, algunos sostienen que las referencias a Judá y a la casa de David se agregaron en un tiempo posterior (p.ej. Os 3:5; Oseas fue principalmente un profeta para el reino del norte de Israel).

Otros aseveran que los mensajes «optimistas» son agregados (p.ej. 14:4-7; Oseas principalmente predicó un mensaje de condenación). Estos argumentos presuponen que Oseas era un profeta de una dimensión, incapaz de hablar tanto a Israel como a Judá o de predicar tanto condenación como esperanza. Otro tema principal con respecto a Oseas es la naturaleza de su relación con Gómer, su esposa. Parece sorprendente que Dios le haya ordenado a Oseas que se casara con una mujer inmoral (1:2). El relato en los primeros tres capítulos de esta obra profética ha sido sometido a toda interpretación concebible (p.ej. que este es solo el registro de una visión o parábola, que Gómer en realidad era fiel; pero desempeñaba el papel de una mujer infiel por el bien del mensaje de Oseas, o que Gómer en realidad era culpable de idolatría; pero no de promiscuidad). Ninguna de estas sugerencias es persuasiva. El texto parece claro en que Dios le ordenó a Oseas casarse con una mujer inmoral y que el profeta tomó a Gómer en obediencia directa a la orden. Este es el último tipo de señal profética, un escenario en el que el profeta se involucra en un comportamiento escandalizante y de otro modo inexplicable con el fin de crear las circunstancias adecuadas ante su audiencia (véase Is 20:2-4; Ez 24:15-24).

Oseas dató su mensaje en el reinado de Jeroboam II de Israel y en el de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías de Judá (Os 1:1). Esto ubica los años de su ministerio profético de 755 a 715 a.C. e indica que el profeta vivió para ver la destrucción de Samaria, la capital de Israel en 722 a.C.




AUDITORIO
Inicialmente, Oseas entregó su mensaje de condenación oralmente al reino del norte de Israel. Después de la caída de Samaria sus palabras fueron transcritas a rollos como un registro de la profecía cumplida y como una advertencia del juicio, un llamado de arrepentimiento y una promesa de restauración.




HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES
Oseas fue escrito principalmente como un mensaje de juicio al reino del norte durante los años de su decadencia precipitada. antes de su caída ante Asiria. En su mayor parte las palabras del profeta están llenas de condenación y promesas de destrucción para la nación, pero los lectores que encuentran esto tedioso hacen bien en reconocer que sus predicciones, y todo su horror, se cumplieron en un lapso de 30 años desde el inicio de su ministerio.





AL LEER
Los primeros tres capítulos de este libro son una historia emocionante que hacen la lectura fascinante. Haga el intento de ubicarse personalmente en el drama desde la perspectiva del profeta mismo o desde el punto de vista de otros actores, como el de la perdonada Gómer. ¿Qué relevancia tiene este relato para la historia de su propia vida y salvación?



¿SABÍA USTED QUE?
  • Las tablillas de arcilla de Ugarit nos cuentan de los ritos de fertilidad llevados a cabo por los cananeos en los lugares altos, y los rituales paganos que involucraban inmoralidad sexual a menudo ocurrían a la sombra de robles, los cuales se consideraban sagrados (4:13).
  • Las «rameras» eran prostitutas comunes, mientras que las «sacerdotisas» eran mujeres de los santuarios que se desempeñaban co-mo compañeras para los hombres en la actividad sexual que era parte de su ritual religioso (4:14).
  • La «fiesta del rey» probablemente se refiere a la coronación o a la celebración de cumpleaños que se desarrollaba dentro de una orgía de embriaguez (7:5). El rey Elá murió durante una borrachera (1 R 16:9).
  • Cuatro reyes israelitas fueron asesinados en un lapso de 20 años, Zacarías y Salún en un periodo de solo siete meses (Os 7:7).




TEMAS
La profecía de Oseas incluye los siguientes temas:

1. La fidelidad de Dios, su misericordia y su amor incondicional. El amor incondicional de Oseas por su esposa adúltera representa el amor incesante de Dios por los infieles israelitas (1:2; 2:19; 6:6; 10:12; 12:6). De hecho, la relación de pacto de Dios con su pueblo se compara con la intimidad experimentada en el matrimonio (2:2-5; 3:3; 4:10-19; 5:3-7; 6:10; 8:9; 9:1), reforzando el tema de la devoción vehemente de Dios por su pueblo.

2. El juicio por el pecado. La raíz de la idolatría de Israel estaba en su fracaso para reconocer a Dios (2:8,13,20; 4:1,6; 5:4; 6:3.6; 13:4), un acto de infidelidad que resultaría en el castigo del exilio (7:16; 8:14; 9:3,6,17; 11:5).

3. El arrepentimiento y la restauración. Dios no dejaría a su pueblo bajo el juicio y el exilio para siempre, sino que prometió sanar a Israel de las heridas causadas por su desobediencia y restablecer su pueblo en la tierra (14:1-9). Oseas demostró el tema recurrente de que el arrepentimiento trae restauración (1:10-11; 2:14-23; 3:5; 11:10-11; 14:4-7).




LOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS

Oseas 1. “El valle de Jezrel”

El valle de Jezrel, ubicado entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo, separa a Galilea en el norte, de Samaria' en el sur. Es parte de un gran valle que constituye el único pasaje de este a oeste a lo largo de Tierra Santa. Asimismo, es un trecho de tierra fértil que formó una importante intersección en la ruta comercial entre Egipto y el sur de Damasco en el norte.' Todos estos factores, además de su geografía relativamente plana, lo hicieron muy importante y han contribuido a su historia violenta.

Durante la conquista, cuando esta área estaba ocupada por los cananeos,3 las tribus de José no pudieron arrebatar este territorio a sus ocupantes. El problema era que el territorio plano permitía el uso eficaz de carros, los cuales los israelitas no tenían en su arsenal (Jos 17:16). Durante el periodo de los jueces, Sisara, el general del rey cananeo Yabín, había dominado esta región con sus 900 carros (Jue 4:3). Jezrel es de gran importancia en Oseas, un libro de profecía dirigido contra el reino del norte de Israel.

  • Oseas 1:4 el profeta, siguiendo las instrucciones de Dios, nombró a su primer hijo Jezrel en una alusión irónica a la matanza en Jezrel llevada a cabo por Jehú contra la casa de Acab, y particularmente contra Jezabel, por su apoyo a los profetas de Baal (2R 9:1-10:11). La ironía es que la propia dinastía de Jehú sería destruida debido a su adhesión continua al cul-to a Baal.
  • Oseas 1:5 proclama que Dios quebrantaría el arco de Israel en el valle de Jezrel. Evidentemente, esto apuntaba a la derrota militar del reino del norte. Esta profecía sucedió en el 733 a.C. cuando Tiglat Piléser III conquistó el área.
  • Sin embargo, Oseas prometió que Dios redimiría Israel algún día. Haciendo uso del he-cho de que Jezrel significa «Dios siembra», en 2:17-22 prometió que un día Dios haría florecer a Israel nuevamente como un exuberante jardín.




NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS

Oseas 2. “Baal y los cultos a la fertilidad”
La adoración al dios tormenta cananeo Baal era objeto de una condenación singular por parte de Oseas y otros profetas. La vehemencia de la condenación profética a 3.23, estos cultos refleja cuan extenso y pernicioso 10 8 era el problema. Los textos bíblicos son los 2.2, 3 1 que primeros nos hablan acerca de Baal. Algunos ejemplos:
  • Números 25 (la narración sobre Baai Peor, la cual muestra la prominencia de la prostitución, sagrada dentro del culto( -1-
  • 1 Reyes 18 (la contienda que involucraba a Elías y a los profetas de Baal en el monte Carmelo, que ilustra la popularidad del culto a Baal y el uso de la autolaceración para demostrarle devoción).
  • Oseas 2 (el v. 8 indica que el pueblo relacionaba a Baal con la prosperidad, y los vv. 16-17 sugieren que muchas personas identificaban a Baal y a Yahveh como único y el mismo).

Asimismo, los textos antiguos, en la forma de tablillas de arcilla con caracteres cuneiformes nos brindan mucha información sobre Baal, especialmente aquellas de inscripciones ugaríticas y fenicias. Los himnos y los poemas épicos de Ugarit nos proporcionan algo de «teología» del culto a Baal.'

El significado básico de la palabra bol es «señor», y esto apropiadamente sugiere la importancia de Baal en la región cananea. Se le llamaba "príncipe Baal (Señor) de la tierra». Aunque el dios El era nominalmente la deidad suprema en la mitología ugarítica, Baal supuestamente ejercía un papel directo en dirigir el panteón y efectivamente suplantaba a El.

La consorte de Baal (compañera) usualmente se identifica como la diosa Anat, aunque en ocasiones otra diosa, Aserá, asume el papel. Baal fue declarado rey después de que supuestamente derrotó al dios Yam («mar») en batalla.

En otro mito el dios Mot (muerte) asesina a Baal, pero con la ayuda de Anat este revive y derrota a Mot.

Baal no solo era exaltado corno una deidad principal, también actuaba específicamente co-mo el dios tormenta cananeo, el «jinete de las nubes,' El nacimiento de una descendencia saludable y y el evitar la hambruna eran preocupaciones principales en el antiguo Cercano Oriente y, en consecuencia, la fertilidad adquiría un significado religioso.

En Egipto, al dios Osiris se le identificaba con el Nilo y su inundación periódica, el cual constituía la base de la vida agrícola de este país. En Mesopotamia, el culto de Tamuz y su consorte, lnanna, representaban el poder de la fertilidad. Asimismo, se incluía la práctica de la prostitución sagrada.

Para Israel, una sociedad agraria situada en un clima seco, la veneración a un dios que podía mandar lluvia demostró ser una tentación irresistible. Un mito cananeo le atribuye la fertilidad agrícola a la «lluvia de Baal». Oseas 2:5 indica la aceptación del papel de Baal en cada nivel de la vida: «alimento» y «agua» para subsistencia, ((lana» y «lino» como bienes materiales y «aceite» y «bebida» para rituales o lujo personal.

Aunque la prostitución sagrada no era parte de cada culto de fertilidad, Israel incorporó este aspecto también (4:10-14), y la tentación sexual del culto demostró ser demasiado fuerte para que muchos israelitas la resistieran. Una gran cantidad de altares locales donde «los Baales» eran adorados empeoró la situación. Se les adoraba bajo diferentes nombres (Baal Peor, Baal Ammon, Baal Zafón, Baal del Líbano o Baal de Sidón; véase 2:13,17)." Una amplia variedad de representaciones de Baal en inscripciones fenicias certifican este fenómeno.

El hecho de que los israelitas identificaran a Baal con Yahveh es contundente. Aunque la adoración a Baal vista desde lejos era evidente-mente horrenda, quienes estaban involucrados en ella estaban tan influenciados por la cultura dominante que seguían convencidos de que eran seguidores devotos y ortodoxos del Señor, cuando eran al mismo tiempo adoradores de Baal.



SITIOS ARQUEOLOGICOS

Oseas 4. “Vet Avén: Una lección en la difícil geografía Bíblica”

Bet Avén se menciona siete veces en el Antiguo Testamento (Jos 7:2; 18:12-13; 15 13:5; 14:23; Os 4:15; 5:8; 10:5). En Josué y Samuel es realmente el nombre de un lugar, pero en el libro de Oseas, Bet Avén («casa de maldad») es una referencia derogatoria de Betel («casa de Dios»). De ese modo, pareciera que existen al menos dos sitios con el nombre de Bet Avén. Pero la ubicación del Bet Avén real es fuente de confusión.

Josué 7:2 sugiere que Bet Avén se ubicaba al este de Betel, usualmente identificada como el actual Beitin. Josué 18:12-13 declara que el límite norte de la tribu de Benjamín corría desde el Jordán, pasaba la región de Jericó hasta el «desierto de Bet Avén» y desde allí continuaba en dirección al sur hacia Betel.

En base a estas descripciones Bet Avén debió haberse situado al noreste de Betel. Pero 1
Samuel 13:5 indica que Bet Avén se encontraba al oeste de Micmás, usualmente identificada con el actual Mukhmas.' El problema es que Micmás se ubicaba al sur de Betel y, por su-puesto, es imposible ver cómo Bet Avén pudo haber estado tanto al noreste de Betel como al oeste de Micmás, lo cual es el sur de Betel.

Puede ser que hayan existido dos lugares con el nombre Bet Avén, uno el mencionado en Josué, al noreste de Betel, y el otro, el de 1 Samuel, al oeste de tvlicmás. La situación se complica más ante el hecho de que, tal como se mencionó anteriormente, Bet Avén también se emplea como el segundo nombre de Betel.

Otra propuesta argumenta que había solamente una aldea llamada Bet Avén; sin embargo, esta propuesta depende de reubicar varios sitios. Si Betel en realidad estaba localizada en un sitio llamado el-Bireh (cerca del moderno Ramallah en el banco occidental) en lugar de estar ubicada en Beitin, entonces Beitin puede haber sido Bet Avén, y se puede decir que ambas estuvieron al noreste de el-Bireh y al oeste de Mukhmas. No obstante, la ubicación de Betel en el Bireh no ha sido muy aceptada todavía.

Todos estos lugares se encuentran en el área general del sector montañoso al norte de Jerusalén, y por eso una noción general de las localizaciones de Bet Avén y de otros sitios no está bajo discusión. Aún así, esto ilustra las dificultades que los estudiosos encuentran a menudo para identificar los sitios bíblicos con precisión.

Es conveniente que los lectores modernos recuerden que las ubicaciones exactas de mu-chos sitios mencionados en el texto son inciertas.




LA VERACIDAD DE LA BIBLIA

Oseas 12. “Uso del Antiguo Testamento por Oseas”

Oseas fue uno de los primeros profetas de Israel cuyo mensaje fue puesto por escrito. Sin embargo, el mensaje lo Is 66:25 81-3 de Oseas, al igual que el mensaje de los otros «profetas escrito-:16 res» de Israel, no puede entenderse aislado de la ley y de los libros de Josué y Jueces, libros a los cuales Oseas hizo referencia con frecuencia. Por ejemplo, Oseas empleó otras narraciones del Antiguo Testamento como sigue a continuación: • Las promesas de Abraham esperan su cumplimiento final (Os 1:10; cf. Gn 22:17).
  • Los enfrentamientos de Dios con Jacob son pertinentes y re-irt levantes para sus descendientes (Gn 25:25-26;28:11-16;29:16— , 30;32:24-27;Os 12:2-4,12).
  • La esclavitud de Israel en Egipto era un tipo de representación del cautiverio que vendría a manos de los asirios (8:13; 9:3,6).
  • El éxodo fue una señal de la gran misericordia y compasión de Dios (11:1; 13:4-6), pero también un acontecimiento 12E01'4 que sería revertido en el exilio de Israel y su cautiverio (10:5-8; ):6 11:1-5). Este hecho se repetiría en la restauración de las naciones bajo del reinado davídico (1:11; 2:15; 3:5; 11:11; 12:9).
  • Los Diez Mandamientos eran las reglas fundamentales por las cuales la nación debía vivir y por las cuales sería juzgada (Ex 20:1-17; Os 4:1-2;13:4).  
  • El pacto de Dios con Israel (8:1-3,12) era fuente de grandes bendiciones (2:8,18-23; 13:4; 14:4-8) pero también traería maldi-ciones sobre aquellos que lo quebrantaran (4:6; 8:1-10., cf. Dt 28). La tendencia de Israel hacia la apostasía se reflejaba en la idolatría del pueblo durante el periodo de peregrinaje por el desierto, y continuó hasta la época de Oseas (Os 9:10; 13:4-6).
  • La ciudad de Guibeá era un ejemplo notable de la maldad en el pasado (Jue 19:12-30) y en los días de Oseas también (Os 10:9).
  • Sodoma, Gomorra, Admá y Zeboyín (ubicaciones inciertas) fueron ejemplos notorios del juicio de Dios (Dt 29:23; Os 11:8).

Las alusiones de Oseas de Génesis a Jueces son altamente significativas. Primero, ayudan a establecer el hecho de que estos libros ya habían sido escritos para la época de Oseas, en el siglo VIII a.C. (Muchos eruditos consideran estos libros pueden ser datados al siglo VI a.C. y aún más tarde). Segundo, la apreciación de Oseas de estos libros nos ayuda a comprender la interpretación bíblica temprana, lo que a su vez nos da una mejor comprensión de la forma en que el Nuevo Testamento interpreta el Antiguo Testamento.

OSEAS VISTA PANORÁMICA

OSEAS
VISTA PANORÁMICA
¿Puede alguna persona quedar fuera del amor de Dios? ¿Puede alguna cosa alejar a alguien del amor de Dios? Con un alto costo, a Oseas le fueron dadas, por inspiración divina, las respuestas a éstas preguntas que él registró en su libro (1:1).

A Oseas se le ordenó que se casara con Gomer, quien era virgen cuando se casó, pero después se hizo ramera, así como Israel primero fue fiel, luego infiel (1:2). Bajo las órdenes de Dios, Oseas se casó con Gomer y tuvieron dos hijos y una hija; sus nombres representan la ruptura de su matrimonio (1:3–9). Posteriormente sus nombres fueron cambiados e investidos con nuevas promesas y esperanzas (2:1). Gomer abandonó definitivamente a Oseas y a sus hijos para juntarse con amantes, de quienes ella creía que le sostenían sus lujos (2:5) cuando en realidad era Oseas quien pagaba sus extravagantes gastos (2:8). Oseas y sus hijos suplican a la madre que vuelva a casa (2:2). Rechazando sus súplicas, Gomer se vende en esclavitud, y Oseas, quien todavía la ama, paga el precio de rescate (3:2). El la ayuda durante un período de rehabilitación, luego el matrimonio se reanuda (3:1). Por medio de su mucho amor por su infiel esposa, él se da cuenta de cuánto ama Dios a Israel, su pueblo infiel. Desde la perspectiva del amor de Dios, Oseas le predica al Israel infiel sermones de restauración y de amenaza de juicio, alternadamente.

Oseas profetizó durante el tiempo de los últimos reyes de Judá, por tanto fue un contemporáneo de Amós en Israel y de Isaías y Miqueas en Judá (1:1). El vio el deterioro político y la decadencia moral en cada área de la vida de Israel. La degradación estaba a la orden del día; el pecado dominaba la vida social y espiritual del pueblo. Aunque estaban siendo atacados por Asiria, la corrupción interna de la sociedad de Israel era de mayor peligro que cualquier enemigo externo.

Oseas es el profeta del amor de Dios (11:1, 4; 14:4). Su libro es un recordatorio de que el pecado es semejante a la infidelidad dentro del matrimonio. El que peca se aleja voluntariamente de Dios; sin embargo, El ha proporcionado perdón y reconciliación por medio de la muerte y resurrección de Cristo. Aunque el conocimiento de Oseas acerca de la provisión de Dios era incompleto, por fe él sabía que Dios reconciliaría a su pueblo consigo mismo. A causa de la muerte de Cristo, tanto los judíos como los gentiles que creen en El, por medio de la fe entran en una relación personal con el Señor en la que no hay acusación (Ro 8:33), ni condenación (Ro 8:1, 34) ni separación del amor de Cristo (Ro 8:35–39).

Hernández, E. A., & Lockman Foundation (La Habra, C. (2003). Biblia de estudio : LBLA. (Ho). La Habra, CA: Editorial Fundación, Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman.

LIBRO DE OSEAS

LIBRO DE OSEAS

El primero de la colección llamada de los profetas menores.
Autor y fecha. Se atribuye el libro al profeta cuyo nombre lleva. La fecha se deduce de los reyes que se mencionan en el primer versículo: Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, Jeroboam. En el caso de este último, se trata de Jeroboam II (789–748 a.C.). La mención de Ezequías indica (715–686 a.C.) que el ministerio de O. se extendió más allá de la muerte de Jeroboam II, cuando en Israel reinaron Zacarías, Salum, Manahem, Pekaía y Peka.
Circunstancias. Todo Israel se había apartado del pacto con Dios, dedicándose a la idolatría. En el Reino del Norte (Israel) floreció un culto a Baal. En Judá, el rey Uzías había intentado una reforma. Pero ésta resultó incompleta, porque los lugares altos no fueron quitados. Además, el rey se enalteció intentando ejercer el oficio de sacerdote, por lo cual fue castigado con lepra y vivió el resto de sus días “en una casa apartada” mientras Jotam, su hijo, “tuvo cargo de la casa real” (2 Cr. 26:21). Uzías había encabezado una confederación de estos países para rechazar a los asirios, pero Jotam cambió de política y se acercó a éstos, por lo cual Rezín y Peka le atacaron. En el Reino del Norte, el rey Jeroboam II había desarrollado una era de gran expansión comercial para Israel, que vio aumentada su riqueza. Pero esta prosperidad vino atada a grandes injusticias sociales.
Tras la muerte de Jotam en Jerusalén, le sucedió su hijo •Acaz, el cual se distinguió por un comportamiento impío, llegando a quemar en sacrificio a sus propios hijos (2 Cr. 28:3–4). Eran ya grandes las amenazas de invasión desde Asiria, ante lo cual el rey de Israel, •Peka, y el de Siria, •Rezín, le propusieron una alianza defensiva. Acaz se negó, por lo cual esos reyes invadieron a Judá, le infligieron grandes derrotas y le tomaron muchos prisioneros (2 Cr. 28:5–8). Pero los asirios, aliados de Acaz, invadieron a Israel y Siria, conquistando Damasco y Samaria. La mayor parte del ministerio de Oseas tuvo lugar antes de este último acontecimiento.
Desarrollo. El libro tiene dos grandes divisiones, del capítulo 1 al 3, y del 4 al 14. La primera parte contiene una narración simbólica. La segunda, una serie de oráculos.
En los primeros tres capítulos, Dios elabora una parábola con la vida misma del profeta, el cual recibe la orden de casarse con Gomer, una mujer de malas inclinaciones. Nacen tres hijos, que llevan nombres simbólicos: •Jezreel (“... porque yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel”); •Lo-ruhama (no compadecida), porque Dios dice: “no me compadeceré más de la casa de Israel”; y •Lo-ammi (no pueblo mío). Cada uno de estos nombres está relacionado con un juicio de Dios sobre el pueblo. Pero al final, Dios volverá a bendecir a los suyos (“Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar”). Se anuncia la futura unidad del reino de Israel (“... y nombrarán un solo jefe”) (Os. 1:1–11). La infidelidad de Israel es tipificada por Gomer. “Ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal”. Dios va a hacer juicio sobre ella (“... descubriré yo su locura.... Y la castigaré...”). Pero más tarde la perdonará (“... la atraeré ... y hablaré a su corazón”). El resultado será un arrepentimiento de Israel (“... me llamarás Ishi [mi marido, mi hombre] y nunca más me llamarás Baali [mi señor]). Volverá la comunión con Dios (”... te desposaré conmigo para siempre") [Os. 2:1–23]). Gomer es adúltera, pero Dios ordena al profeta que la busque. Tras hacerlo, Oseas dice a la mujer que estarían mucho tiempo sin relaciones, lo cual simboliza “los muchos días” que “estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines.... Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios...” (Os. 3:1–3).
El cuarto capítulo habla de la contienda de Dios con Israel, por su infidelidad y corrupción (“Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen”). Los israelitas habían desechado el conocimiento (“Mi pueblo fue destruido, porque les faltó conocimiento”). Se habían entregado a la idolatría (“Efraín es dado a los ídolos, déjalo”) (Os. 4:1–19).
La acusación de Dios se centra en los líderes (“Sacerdotes, oíd esto ... para vosotros es el juicio...”). Luego señala que tanto Israel como Judá “tropezarán en su pecado”. Por lo tanto, el juicio es para ambos (“... yo seré como león a Efraín, y como cachorro de león a la casa de Judá”, hasta que se arrepientan (“En su angustia me buscarán”), diciendo: “Venid, y volvamos a Jehová”. Se insiste en que los israelitas “cual Adán, traspasaron el pacto” (Os. 5:1–15; 6:1–11).
En el reino de Israel impera el robo, la mentira, la borrachera, el adulterio. Los príncipes son los primeros corruptos. Israel actúa como una paloma indecisa, no sabiendo si buscar ayuda de Asiria o de Egipto, las dos potencias al N y al S respectivamente, en vez de buscar al Señor. “¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí” (Os. 7:1–16).
La idolatría es la causa final del mal que vendrá sobre Israel (“Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendió mi enojo contra ellos”). Los israelitas han desechado los mandamientos de Dios (“Les escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña”). Se habían olvidado del Señor (“Olvidó, pues, Israel a su Hacedor”), por lo cual vendrá el juicio divino (Os. 8:1–14).
Los israelitas “no quedarán en la tierra de Jehová”. El profeta anuncia: “Vinieron los días del castigo, vinieron los días de la retribución”. Perderán, por tanto, todos sus privilegios (“La gloria de Efraín volará cual ave”). Se anuncia la dispersión (“Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones”) (Os. 9:1–17).
Siguen los oráculos anunciando el exilio. El becerro que fue motivo de tropiezo “será llevado a Asiria”. En su espanto, los israelitas "dirán a los montes: Cubridnos; y a los collados: Caed sobre nosotros". El profeta les amonesta: “Es el tiempo de buscar a Jehová”. La destrucción de •Bet-arbel por los asirios (o por los sirios, según algunos eruditos) debe servir de advertencia (“... como destruyó Salmán a Bet-arbel en el día de la batalla...”) (Os. 10:1–15).
Dios hace memoria del cuidado que había tenido para con Israel (“... yo lo amé.... Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor...”). Pero ahora “el asirio mismo será su rey”. Con todo, Dios no abandonará a Israel completamente (“... porque Dios soy, y no hombre”), por lo cual promete que volverán del exilio (“... y los haré habitar en sus casas”) (Os. 11:1–12).
Se reitera que el pleito de Dios es tanto con Israel como con Judá. Ambos deben arrepentirse (“... vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio”). La prosperidad del Reino del Norte le hace olvidarse de Dios, a pesar de que éste le envía constante mensajes (“... he hablado a los profetas, y aumenté la profecía”). En esta porción se cita dos veces a Jacob (“En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano.... Jacob huyó a tierra de Aram...”) (Os. 12:1–14).
Israel, sumido en idolatría, desaparecerá “como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que sale de la chimenea”. Pero Jehová reitera que es su Dios “desde la tierra de Egipto”. Como se olvidaron de él en su abundancia, Dios será para ellos “como león; como un leopardo” que los acecha. Con todo, Dios los redimirá de la muerte (“Oh muerte, yo seré tu muerte”). Pero “Samaria será asolada” (Os. 13:1–16).
Israel debe arrepentirse (“Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído”). Dios promete: “Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia”. Y entonces vendrá la gloria de Israel (“... florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.... florecerán como la vid”). Entonces Israel dirá: “¿Qué más tendré ya con los ídolos?”

El libro termina con un llamamiento a los entendidos y prudentes (“Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos, mas los rebeldes caerán en ellos”) (Os. 14:1–9)
.Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (página 777). Miami: Editorial Unilit.